¿Y si tan solo nos aferráramos a la incertidumbre?

 

Recuperado de: https://steemit.com/spanish/@josevas217/necesitamos-tener-el-control


Antes de comenzar me gustaría preguntarles, ¿Qué creen que pasaría si nos aferráramos a la incertidumbre? 


Control. Constantemente nos encontramos atrapados en una cadena de control. En este preciso momento, al estar parada en este escenario, la necesidad de control me domina. Estamos en medio de un juego de control, en el cual estoy intentando dominar su mente en cierto modo para que entiendan mi punto de vista y convencerlos acerca de este. Todos somos víctimas que caen una y otra vez en las garras del control. 


En la actualidad todo debe mantenerse controlado. El éxito o fracaso de las situaciones que vivimos dependen completamente de lo que hacemos. Nadie nos enseña a estar contentos con lo que tenemos, pues constantemente se establecen etiquetas y estándares que causan que sea imposible no volverse adicto al reconocimiento e intolerante a la frustración. Las redes sociales, el internet, la televisión, hasta el entorno, nos dominan al convencernos de que hay unas expectativas fijas que debemos cumplir. Si tenemos nuestras vidas “bajo control” todo va a estar bien, nada nos va a lastimar, vamos encaminados hacia un futuro brillante lleno de éxito. 


Curiosamente, el factor principal de las problemáticas mundiales es a la vez relacionado con el ser exitoso. Analicemos, radicalmente, las guerras. Ya sea por el deseo de obtener territorio o recursos, o por diferir en puntos de vista, la necesidad de control, la ambición que se ha implantado en la mente de los seres humanos desde los orígenes de la historia, se encuentra presente. Curiosamente, las estigmatizaciones, el machismo, el racismo, problemáticas tan pronunciadas actualmente, son causadas por ese deseo de querer controlar todo. Curiosamente, el factor principal de los trastornos mentales y niveles avanzados de estrés y ansiedad se asocia con el éxito. No me malinterpreten, esa ambición es propia de nuestro deseo innato de evolución, el cual infaliblemente nos hace humanos.  


El problema está en que vivimos en una sociedad consumista, para la cual nunca nada es suficiente. Siempre se puede ser mejores, más altos, más flacos, más fit, más activos, más eficaces, más felices, más exitosos. Siempre se puede viajar más, tener más, comprar más. Siempre se quiere más. Creemos poder tener el control de todo pero a la vez siempre queremos más. Nada es suficiente, aunque las acciones que debemos llevar a cabo para alcanzar ese “todo perfecto” que tanto buscamos se nos salgan de las manos. Nos obsesionamos con el querer ser, ignorando por completo el ser. Una vez tengamos o seamos más, seremos mejores y más felices.  


 Bueno, ¿Quién no se ha frustrado y castigado cuando las cosas no han salido como lo esperaba? ¿Quién de ustedes no se ha sentido insuficiente al no obtener la nota que deseaban en ese examen de álgebra?  

En nuestra sociedad, los errores están mal vistos, pues la falla se asocia con el descontrol y el descontrol es conectado con la locura. Lastimosamente para las expectativas de nuestra sociedad errar es una característica intrínseca de nuestra naturaleza. Alguna vez te has preguntado ¿por qué erramos, o mejor aún, para qué erramos, si la persona exitosa es aquel que logra tener todo bajo control? 


Ya para concluir, quisiera resaltar el hecho de que frases famosas como “querer es poder” o “si quieres podrás con todo" simplemente disfrazan el hecho de que no siempre va a depender de nosotros que ocurran las cosas como nos gustaría. Si no aprendemos a ser felices con lo que tenemos tampoco lo seremos con lo que no tenemos. Por esto mismo, soltemos. Soltemos este famoso mecanismo de “protección” y “evolución” que logra el opuesto contrario. Vivamos sin expectativas, sin etiquetas, sin prejuicios. Desafiemos a la sociedad actual. Desafiémonos a nosotros mismos, aquella generación tan difícil de manejar, y dejemos que las cosas se escapen de nuestro campo de acción. Creemos una nueva definición de éxito que nos deje dormir en las noches. Dejemos que las cosas nos sorprendan y abracemos la autenticidad. 


No estás bajo control, y está bien. 


Una vez más pregunto, ¿qué pasaría si nos aferráramos a la incertidumbre? 


Gracias. 

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