Ensayo final


 EL LIBRO FISICO: LA LECTURA PROFUNDA Y DE LARGO ALIENTO 

                  “Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma ‘’. Cicerón  

  

Es una realidad que esta generación nació en el siglo XXI y que ello supone que, sin quererlo se encuentre inmerso en un mundo digital en el que la gran mayoría de personas están rodeadas de computadoras, tecnología digital y por supuesto de la internet , red informática que permite acceder a todo tipo de información en cuestión de segundos, así como comunicarse con aquellos que se encuentran en lugares alejados y en fin una serie de beneficios que facilitan el diario vivir. Pero, existen personas de generaciones anteriores que prefieren apegarse a lo tradicional, a lo clásico y no aferrarse a herramientas que, aunque ayudan en infinidad de tareas, también distraen, los alejan de la realidad. Esto puede verse reflejado en quienes aman la lectura de libros físicos, por  las diferentes sensaciones que experimentan y que le dan un inigualable valor a esta práctica  pese a las distintas herramientas que existen para “facilitar” esta actividad prefieren el papel como medio primario más expedito para adquirir y expandir el conocimiento. 

En primer lugar, las generaciones actuales con el incremento de la tecnología en los países industrializados donde el internet y las redes sociales han tenido un desarrollo más fuerte y más al alcance prefieren el consumir el cine, la música, los libros en formatos digitales. A pesar de esto, esta preferencia en la lectura parece quedar atrás en Colombia. De acuerdo con la entrevista que la revista al presidente ejecutivo de la Cámara del Libro (CCL), Enrique González Villa, él aclaro como ha sido el comportamiento que los colombianos tiene acerca del consumo de literatura física frente a la digital. González Villa afirma, que solamente el 2,9% de los colombianos tiene un consumo constante del texto digital, es decir, que el 97,1% de los colombianos prefieren a la hora del consumo el formo en papel. “Colombia ha tenido un crecimiento en el consumo del libro físico más o menos equivalente a la inflación. En los años 2012 y 2013 crecimos en total, entre físicos y digital, un 3,8%, en 2014 no hubo un crecimiento y en 2015 crecimos con respecto al año inmediatamente anterior un 6,5%” afirma González. (Revista Semana, 2017). 

  

Por otro lado, según estudios de American University, las personas se concentran mejor con un libro impreso que con un libro digital. Naomi Baron, experta en lingüística de dicha universidad, con sede en Washington DC, Estados Unidos, realizó un estudio sobre el tema. Se hizo un muestreo con 429 estudiantes de universidades de Estados Unidos, Japón, Alemania, India y los países escandinavos. Se les cuestionó sobre con cuál de ambos soportes se concentraban mejor, el 92% de los estudiantes dijo que con los textos físicos. También muchos aclararon que, al leer en papel, se entienden más y hay menos distractores. Otra conclusión, del estudio fue que los dispositivos digitales cuentan con una característica adicional: el hipertexto. Esto  puede ser una gran ventaja las personas pueden buscar más información relacionada con lo que se está leyendo, por ejemplo: desde un diccionario hasta artículos, vídeos, etc.. Pero también es una vía hacia las multitareas, es decir, es más fácil por el volumen de información desviarse del tema principal, abarcar mucha información que puede interferir con el objetivo del lector. El 67% de los estudiantes dijeron percibir que los libros digitales generan actividades múltiples mientras leen, mientras que solo el 41% experimentó esa sensación al leer del papel.   Otro punto a resaltar del estudio es la importancia de la relación espacial de la lectura,” los textos impresos dan una sensación de donde estas en un libro: los alumnos que formaron parte de la investigación dijeron poder ver y sentir en qué parte del texto se hallaban, cosa que no ocurre con los digitales ”. (Baron, Naomi, 2016, julio 20).  

Además, de acuerdo con estudios realizados en una escuela primaria y presentados al neuropsicólogo alemán Hans-Georg Häusel, al cerebro le resulta más fácil elaborar mapas mentales al leer textos físicos que digitales, ya que el cerebro a través de los sentidos adquiere la información y la procesa, es decir, que el cerebro, necesita la parte física de la lectura: tocar el papel, olerlo, resaltar ideas, colocar notas, usar separadores, ver la totalidad de las páginas. La memoria visual activa el cerebro para desarrollar mapas mentales creativos, que ayudan un mejor procesamiento de la información y más particular para cada persona, es decir, la experiencia de la lectura del libro físico es única para cada persona. La otra razón señala el doctor Häusel “es que los libros impresos tienen in formato más conveniente para la vista y la lectura impresa estimula mejor todos los sentidos”. (Häusel, Hans-George, 2018). Añadiendo a lo anterior, los dispositivos electrónicos generan exceso de fatiga visual, déficit de atención por la cantidad de recursos a los que se puede acceder prontamente y pueden generar distractores, además existen otras problemas sociales como: la falta de un computador, la deficiente cobertura a internet, la eventual falla del equipo y la ausencia de batería que permita continuar con la lectura son tan solo algunos ejemplos de los múltiples problemas que trae consigo los libros digitales.  

Si bien, a través de una pantalla o de un papel se puede transmitir conocimientos no se debe dejar de lado que los mismos implican distintas formas de procesar lo que a través de ellos se lee. Evolución de la Lectura en la Era de la Digitalización (E -READ) reunió cerca de 200 académicos y científicos de toda Europa especialistas en lectura, alfabetización y edición quienes luego de llevar a cabo un análisis sobre este asunto establecieron hallazgos tales como que leer textos en físicos ayudaba a una mejor comprensión y retención contrario a quienes lo hacen en forma digital. En este último evento, “los lectores llevan a cabo una lectura más dispersa y fragmentada pues su nivel de concentración se halla más expuesto en un entorno en el que las notificaciones digitales los distraen fácilmente del entorno literario”.  (Cerlalc, dosier, 2020, Abril)       

Sin embargo, serán muchas las personas que alzarán su voz para señalar que desconocer la importancia y la necesidad en la implementación de la lectura digital constituye un serio error, no solo implica un retroceso en la evolución de las personas de hoy en día, sino con ello se está desconociendo las virtudes de esta nueva forma  de lectura trae consigo. Contar con libros de fácil acceso, muchos de ellos en forma gratuita, poder llevarlos consigo a toda parte, no presentar deterioro alguno, no ocupar voluminosos espacios y poder adaptar este sistema para que todos aquellos que tienen algún tipo de dificultad física o de aprendizaje puedan entrar en este universo, son tan solo uno de los pocos beneficios de esta clase de lectura.  

Ahora bien, son evidentes las ventajas de los libros virtuales, pero hoy en día existen personas que no tienen los medios necesarios para acceder a este novedoso sistema. De acuerdo con el DANE en el año 2021, la pobreza monetaria extrema llegó al 12,2% a nivel nacional. Colombia registró 6.1 millones de personas en esta condición, lo que significa que estas personas ni siquiera pueden acceder a una canasta básica de alimentación. Si lo anterior es así y ni siquiera cuentan con los recursos necesarios para una alimentación, mucho menos esta población en condiciones de pobreza, podrá tener acceso a tener a su mano medios electrónicos para su educación, ya que esto genera un gasto adicional que no puede ser cubierto con sus ingresos mínimos..  (Díaz, 2022). 

Son múltiples las ventajas y desventajas de los libros impresos y digitales, pero como cita en su libro Alberto Manguel, una historia de la lectura, la sociedad está viviendo la mentira de Frollo, un diacono del siglo XV de Paris que afirmaba que la imprenta de Gutemberg iba a reemplazar al libro edificio, es decir, a la arquitectura medieval en que cada columna tenía las historias contadas, colocando en oposición al libro impreso frente al libro digital. Si bien es cierto que el libro impreso es un invento que modifico la vida de la personas como el fuego o la rueda,  que requiere concentración y una preferencia personal, que los amantes de la lectura se disfruten entre sus hojas, marquen, resalten y señalen. “La tecnología electrónica es superficial y, como dice la publicidad para un powerbook, “más veloz que el pensamiento”, permitiéndonos el acceso a una infinitud de datos sin exigirnos ni memoria propia ni entendimiento; la lectura tradicional es lenta, profunda, individual, exige reflexión. La electrónica es altamente eficaz para cierta búsqueda de información (proceso que torpemente también llamamos lectura) y para ciertas formas de correspondencia y conversación; no así para recorrer una obra literaria, actividad que requiere su propio tiempo y espacio. Entre las dos lecturas no hay rivalidad porque sus campos de acción son diferentes.” En un mundo ideal, computadora y libro comparten nuestras mesas de trabajo. (Manguel, Alberto, 1996). 

  

En conclusión, existen jóvenes que prefieren apegarse a lo tradicional, a lo clásico y no aferrarse a herramientas digitales. Es así, como al encontrarse rodeados de tecnología de punta, muchos prefieran mantener hábitos como la lectura de libros impresos pues les resulta un ejercicio en el cual están en contacto directo con la experiencia física que implica la lectura de un libro. Además de las razones científicas que argumentan las desventajas de usar libros digitales, existe la sensación de hundirse en un libro físico, de despertar la creatividad, las habilidades empáticas, la imaginación sentirse por un momento como el personaje favorito, ofrecer una mejor comprensión y entendimiento, pues a pesar de las distintas herramientas que existen para “facilitar” esta actividad prefieren el papel como medio primario más expedito para adquirir y expandir el conocimiento. Y leer en un libro físico de forma profunda y hasta quedar sin aliento. 

  

  

        

(Díaz, s/f) 
  Díaz, Y. L. M. (s/f). Pobreza monetaria. Gov.co. Recuperado el 7 de octubre de 2022, de https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobreza-monetaria 

(Gamero, 2016) 
  Gamero, A. (2016, septiembre 16). El libro impreso ha muerto… ¡larga vida al libro impreso! La piedra de Sísifo. https://lapiedradesisifo.com/2016/09/16/el-libro-impreso-ha-muerto-larga-vida-al-libro-impreso/ 

(Vásquez, 2021) 
  Vasquez, J. T. (2021, enero 6). Libros Digitales o Libros Físicos. Chiqaq News. https://medialab.unmsm.edu.pe/chiqaqnews/libros-digitales-o-libros-fisicos/ 

(s/f) 

(s/f-b) 
  (S/f-b). Eldiario.es. Recuperado el 7 de octubre de 2022, de https://www.eldiario.es/consumoclaro/consumo_digital/mejor-leer-libros-impresos-electronicos_1_3220278.html 

(Omnia, 2018) 
  Omnia. (2018, octubre 15). El valor de los libros. Grupo Editorial Coahuila, S.A. de C.V. https://vanguardia.com.mx/vida/el-valor-de-los-libros-ANVG3418954 

(Baron, 2016) 
  Baron, N. S. (2016, julio 20). Do students lose depth in digital reading? The Conversation. http://theconversation.com/do-students-lose-depth-in-digital-reading-61897 

(s/f) 

(Semana, 2017) 
  Semana. (2017, Junio 15). La tecnología no ha podido desplazar a los libros físicos en Colombia. Revista Semana. https://www.semana.com/empresas/articulo/consumo-de-libros-fisicos-y-digitales-en-colombia/246599/ 

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